El 3 de Junio de 2007 marché desde Ecatepec (México) a San Diego, California, para participar en mi segundo maratón: "Rock 'n' Roll Marathon", con una participación de 21400 corredores. La ciudad increible, buen clima (15º C).
  A las 6:30 de la mañana, después de oir el himno de los Estados Unidos sonó el disparo de salida. Mi ritmo debía de ser de 5:30 el kilómetro y empecé muy bien, las primeras 10 millas el recorrido transcurrió por el centro de San Diego con bastante público apoyándonos y buen recorrido. Es curioso lo bien que te sientes las primeras millas, si estás bien preparado, creo que la clave es no acelerar demasiado por la confianza que da la preparación y la euforia del momento. Yo había realizado cuatro campamentos de montaña a 4100 metros, en el Nevado de Toluca, montaña ubicada a 70 kilómetros de Ciudad de México.

 

A partir de las 13 millas te incorporas de pleno a la carrera y ahí empieza un poco el problema del recorrido. Son distancias largas y en curvas peraltadas, lo cual afecta mucho a las piernas, tobillos... Así transcurre unas 6 millas más, lo que es bastante tedioso, a pesar de que en cada milla hay un grupo de rock animando, pero la verdad es que llega un momento en que no sabes lo que tocan o lo que cantan.

Llegados a las 20 millas la cuestión mental es muy importante, hay que enfocarse en algo diferente a la carrera y confiar en tu entrenamiento, familia, objetivos, etc. Todo sirve para pasar ese tramo difícil donde uno piensa: "¿Por qué estoy aquí? ¿Qué demonios hago corriendo cuatro horas seguidas sin parar?".

Pasé el medio maratón en 1:54:24, por debajo de lo planeado. A partir del kilómetro 35 comencé a sentir el cansancio en las piernas, quizás debido al trajín del viaje, quizás a que tenía que haber corrido la mitad un poco más lenta, o quizás porque se trata del maratón, ja, ja.

Los últimos 5 kilómetros no llegué a sentir "que no podía más" pero sí empezaba el dolor normal en muslos y pantorrillas. Seguí enfocado en mi paso y, sabiendo que iba a llegar tarde o temprano, me concentré en mantener un buen ritmo hasta llegar al Marine Corps donde es la llegada. Cerré con un tiempo de 3 horas y 57 minutos, muy bueno, creo yo, aunque que mi meta eran 3 horas y 52 minutos, pero me caí un poco al final; puede ser que mi estrategia de carrera haya fallado, o el clima que subió de temperatura y la humedad al 95%, pero para ser mi segundo maratón... ¡Estuvo increible!


Lo mejor fue la expo un día antes y en la llegada todos los obsequios que te dan. La organización de los estadounidenses es tremenda. Al recorrido le pongo un 7 de calificación, pero fue una gran experiencia, pienso que cada kilómetro que pasas en el maratón vas dejando una parte de tu vida llena de recuerdos y esfuerzo, para empezar una nueva etapa en cada nuevo kilómetro que recorres y la meta es una objetivo de vida. Dificil de explicar, pero para mí es lo más gratificante y me convierte en una persona mas sensata, serena, objetiva cada día. Después del maratón cualquier meta es posible, sólo hay que prepararse para llegar.

Saludos desde México
  Edgar Herrera Gil








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