CORRER SOBRE ARENA

La carrera sobre arena, sobre todo la arena blanda, presenta una serie de características claramente diferenciadas de la carrera sobre asfalto, tierra o terreno duro en general. Debido a ello es conveniente seguir una serie de recomendaciones algo más especiales.


El calentamiento, sobre todo de rodillas y tobillos se hace mucho más importante en este tipo de carrera y también es fundamental que el tiempo empleado sea más largo que el que solemos hacer para carrera sobre terreno duro.


Al hablar de carrera sobre arena automáticamente asociamos playa, desierto, dunas... por supuesto sol y calor, así que es primordial la hidratación antes, durante y después del entrenamiento o carrera. Beber muy a menudo, sin esperar a tener sed, pues éste es el síntoma que nos indica que ya hay falta de agua en nuestro organismo. No olvides llevar una gorra para protegerte del sol.


Correr en arena

Todo tipo de carreras debemos hacerla manteniendo relajados los músculos que no intervienen en el ejercicio. A menudo vemos a corredores de fondo corriendo con el rostro crispado o contraído, este gesto se traslada de forma inmediata a los músculos del cuello y hombros, realizando un gasto y una carga innecesarios. Ahora bien, ¿cómo correr relajadamente en contra de la arena? Realmente es difícil y se necesita concentración y entrenamiento para ello, pero es muy importante no intentar hacer fuerza en contra de la arena, ni con las piernas ni con gestos inútiles.


También debemos evitar la pisada con la planta del pie, ya que esto nos hace el correr más pesado y lento. El corredor sobre arena debe, siempre que sea posible, apoyar la media planta y la punta, ya que esto permite disminuir considerablemente la superficie de contacto y facilita el despegue del pie. Si seguimos estas indicaciones aumentamos la velocidad. Obviamente podremos seguir estas indicaciones cuando no estemos muy cansados, ya que si llega la fatiga el apoyo se hará mecánicamente con todo el pie.


No es pecado andar. Ten siempre en mente esta frase, porque es muy cierta. Todos hemos visto a corredores de maratón realizando algún tramo andando, pero coronando finalmente la carrera, esto no es malo, ni quita valor al resultado, tan sólo es cuestión de sentido común, ya que si no puedes correr más es inútil forzarte por encima de tus posibilidades, tan sólo conseguirás extenuarte, tener calambres, contracturas o incluso lesionarte. Es preferible disminuir ese ácido láctico acumulado en nuestras piernas realizando una "parada", caminar hasta que se pase esa sensación de dolor que nos impide seguir corriendo y volver a trotar en cuanto podamos. Del mismo modo, si en plena carrera hay una duna o elevación muy pronunciada y el llegar a coronarla corriendo nos va a suponer una pérdida considerable de energía, está claro que es preferible subir andando y reservarse.


En las cuestas vale lo que siempre hemos aprendido en la carrera sobre caminos o asfalto, es decir, subir con pasos cortos, braceo intenso y la vista al frente, al final de la subida, no mirándonos la punta de las zapatillas. Las bajadas hay que hacerlas dejándose caer, con pasos largos, aprovechando la gravedad para recuperarnos del esfuerzo de la subida y procurando tirar el tronco hacia atrás, para no caernos de frente. Cuidado con las uñas de los pies en las bajadas muy pronunciadas, ya que el pie topa con la punta de la zapatilla y ahí se producen la mayoría de las pérdidas de uñas. Es preferible bajar "recuperando".


Es casi inevitable que entre arena en las zapatillas, sobre todo si corremos por arena seca, para evitarlo hay corredores que usan cinta de precinto de embalaje alrededor de los bordes; otros usan calcetines muy altos; los hay que van sin calcetines o incluso algún loco sin zapatillas... Si entra demasiada arena tendrás que detenerte a sacarla porque puede provocarte ampollas que te molesten al correr.


Por último, y de sentido común, si puedes elegir entre correr por arena seca y arena húmeda, obviamente escoge la arena húmeda que está mucho más compacta y facilita un mejor apoyo al pie, pero nunca descuides dónde pisas, para evitar torceduras.






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